Somos piezas de cerámica hechas a mano. Nuestro cabello, aquí, se vuelve lo que sentimos. Si traemos un peso encima, se nos vuelve cadenas. Si necesitamos un respiro, se nos hace un refugio para cobijarnos. Si nos toca sostenernos solas, el mismo cabello crece para hacernos fuerte el piso.
A veces traemos la cabeza en las nubes, y llovemos nuestro propio llanto, y otras veces nos atravesamos con las manos el pecho nomás para entender qué traemos dentro.
Ojalá encuentres aquí a tu Chata ideal.